imagen youtubeimages twitterimages facebook

img066

En Julio del año 1996 personas sedientas de conocimiento, con mucha energía. Vitalidad y entusiasmo, con mil ilusiones se reunieron en el Hospital Universitario del Valle para iniciar una etapa inolvidable en sus vidas.

Daban comienzo a su formación como Paramédicos (111 personas), pero mas allá. De soñar con ello, traían un cargamento de sentimientos, todos ellos de servicio a la comunidad, de poder brindar una voz de aliento, extender la mano y brindar ayuda.

Apoyar en los momentos de dificultad a quien lo necesitara, sin distingo de raza, religión,  creencia política, nacionalidad, ni posición social, todos iniciamos este proceso con la convicción futura de ser lo que queremos ser.

Con el transcurso del tiempo poco a poco algunos sintieron que las fuerzas se agotaban y que el camino para ellos termino y uno a uno fuimos depurando, ahora éramos 100.

A causa de las inconformidades, de situaciones adversas, de la falta de Relaciones Humanas. Y en contra de toda la filosofía y convicción tomamos una decisión de pedir una reevaluacion del programa académico en el cual éramos participes: obtuvimos poca respuesta y por ende pocas soluciones. Nos encontramos en una encrucijada, era seguir creyendo en lo que hacíamos y no tener el respaldo suficiente para continuar, parecía el fin, un laberinto sin salida.

Todos pensamos que será en adelante, nos armamos de valor, tomamos las riendas nosotros mismos y decidimos que debíamos irnos, si las garantías no eran las que necesitábamos. 60 compañeros emprendimos nuestro nuevo viaje y comenzamos a buscar ayuda en la ironía de nuestros sueños, llegamos con la ilusión de ayuda y pedíamos una mano amiga.

Una luz se vislumbro en el horizonte, como el sol en las mañanas, se extendió unos brazos paternales que nos acogían en su seno.

La jefatura de Urgencias con un Director a la cabeza nos recibía y de nuevo nuestras fuerzas renacieron. Con mayor ahínco seguimos en el camino y los sueños nuevos eran con ellos la ilusión.

El tiempo sabio, callado que todo conoce, retiro de nuestros ojos una venda invisible que no nos permitía que observáramos la realidad y pudimos ver quebrantados de nuevo nuestro sueño e ilusiones en las manos de seres que no tenían la convicción nuestra.

Dando vueltas y revueltas, dando tumbos y cata tumbos no pudieron vencer ese espíritu de aventura, no podían derrotarnos y ni amargarnos, perdíamos dos batallas, una tras otra pero la lucha aun no estaba terminada, una vez mas nos pusimos de pie y eso nos hizo firmes, podíamos levantarnos de nuevo solo necesitábamos creer en nosotros, querer lo nuestro, amar lo que hacíamos, ahora de nuevo estábamos solos pero mas seguros que nunca de lo que queríamos ser

Nacemos entonces como el fruto de nuestro esfuerzo, de nuestras creencias del sueño y la ilusión que hoy por hoy son realidad, gracias a nuestro esfuerzo  y al haber encontrado personas que creyeron en nosotros, no dimos cuenta que en el camino podemos encontrar muchos tipos de personas y que existe gente hermosa.

Encontramos ayuda en la Secretaria de Salud Departamental de ese entonces gracias a la gestión de personas que creyeron en lo que hacíamos y confiaban en nosotros, por ellos, por nosotros y por quienes vienen, estábamos seguros de poder decir a carta abierta.

 

¡Por la vida…  hasta la vida misma!